IMPACTOS PSICOSOCIALES, AFECTACIONES Y SECUELAS FÍSICAS DEL OPERATIVO «OAXACA» 19 DE JUNIO

“Porque al menos yo sé que mi vida ya nunca va a ser como antes.”

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Los hechos de violencia del día 19 de junio han dejado graves secuelas en las poblaciones de Asunción Nochixtlán, Huitzo, Telixtlahuaca, Hacienda Blanca y Viguera. Afectaciones de carácter físico, psicológico, emocional y social, están presentes en todos los niveles de la sociedad. Según fue documentado en el informe realizado por organizaciones civiles, sobre el operativo «Oaxaca».

El informe destaca que existen una serie de afectaciones comunes a las tres zonas, que tienen que ver con secuelas en la salud por el uso excesivo de la fuerza por parte de los agentes de la policía, secuelas psicológicas de los hechos de violencia, e impactos en el tejido social.

La mayoría de las personas afectadas por los hechos del 19 de junio no pertenecen al magisterio, sino que son padres y madres de familia, pobladores de los diferentes municipios afectados, campesinos, y personas solidarias que se acercaron para ayudar ante los llamados de socorro.

De los niños y niñas que fueron víctimas del ataque en Nochixtlán, Huitzo, Telixtlahuca, Hacienda Blanca y
Viguera, sus familiares han reportado impactos muy preocupantes, como pesadillas, insomnio, miedo, ansiedad, que se manifiestan también en los juegos y dibujos que realizan los niños y niñas.

Testimonios de maestros de primaria confirman la imposibilidad para las niñas y los niños de Huitzo y Telixtlahuaca de entender lo ocurrido. Reportan que en sus juegos, las niñas y los niños reproducen los hechos ocurridos, jugando a “los helicópteros, los policías y los heridos”.

Las personas detenidas, por una parte, en el Panteón Municipal de Nochixtlán y, por otra, en Hacienda Blanca y Viguera, de las violaciones de derechos humanos de las que fueron víctimas son: la detención arbitraria y la tortura, mismas que generan una serie de impactos diferenciados. Varios de los detenidos todavía arrastran importantes
secuelas físicas de la tortura, lo que les ha obligado a acudir con médicos especialistas.

Otro grupo diferenciado lo forman las familias de los asesinados. Además del proceso de duelo que sigue a toda muerte, las familias enfrentan otros impactos derivados de la criminalización y las difamaciones que se han vertido sobre sus familiares en ciertos medios de comunicación o desde las autoridades.

Esta situación se ve empeorada debido a la falta de una investigación seria, imparcial y en profundidad de lo sucedido el pasado 19 de junio.

Un tercer grupo diferenciado lo conforman las personas heridas. En el caso de Nochixtlán, muchas de las víctimas se han constituido en un Comité que también integra a familiares de fallecidos.

“No he podido dormir. Son pesadillas muy fuertes, como que se vuelve a
regresar ese momento, más que cuando veía yo a mis compañeros, que estaban
sangrando. Nomás lo recuerdo y no puedo dormir, pues nomás estoy pensando en
que si va a volver a pasar.”

La alta cantidad de gas lanzada sobre las casas y hacia las personas implica afectaciones en la salud a largo plazo.

En el caso de San Pablo Huitzo, muchas de las personas afectadas se encontraban en su domicilio particular o realizando actividades laborales o privadas totalmente ajenas a las movilizaciones cuando ocurrió el ataque. Entre ellas, se encontraban familias descansando en su domicilio familiar donde cayeron bombas de gas y campesinos realizando cosecha y otras actividades del campo.

“Aquí en Huitzo ahora tenemos miedo, hay algunos que bromean y dicen cuídense porque ya vienen los helicópteros, pero ya nos queda temor, nos robaron la tranquilidad»

Las mujeres reportan de manera reiterada síntomas de desconfianza, miedo y sensación de irrealidad. Los hombres, a su vez, reportan con mayor frecuencia insomnio y diversos síntomas que podrían configurar un cuadro de estrés post traumático y depresión.

En el caso de la violencia sexual, las secuelas van en dos dimensiones: la del sometimiento de la víctima mediante el terror que provocan los abusos sexuales, la culpabilidad derivada de su condición de género, el estigma social al ser reconocida como víctima del abuso sexual.

La dimensión colectiva, ya que con la expresión sistémica del abuso por parte de los policías, se pretende humillar a toda la población, donde los cuerpos de las mujeres son el medio para transmitir un mensaje de humillación y
de ejercicio de poder omnipresente de la policía participante.

Lo sucedido el pasado 19 de junio, así como la falta de acceso a la justicia y la criminalización de las víctimas, ha tenido como efecto que otra parte de la población sienta rencor y desconfianza hacia los medios de comunicación masiva, comenzando a buscar fuentes alternas de información. De la misma manera, su sistema de valores se ha visto trastocado, puesto que las personas que debían garantizar su seguridad han sido
las mismas que han violentado sus derechos.

 

*** Conoce toda la información del caso en justiciaparaoaxaca.net y Descarga el informe de Violaciones a Derechos Humanos del Operativo 19 de Junio «Oaxaca»