¿Qué sígnica para mí ser hombre?

adolescentes de secundaria trabajando en equipo

En el marco de nuestra campaña “¿Cómo canta un alcaraván? Juventudes en voz alta” los días 24 y 15 de septiembre compartimos un taller sobre salud sexual y masculinidad para adolescentes de tercero de  las secundarias técnicas de San Dionisio del Mar y Salina Cruz. En está ocasión los grupos se dividieron entre hombres y mujeres.

Este taller dirigido a los adolescentes abrió el diálogo con la pregunta ¿Qué nos hace hombres? Seguido de diferentes actividades para crear reflexiones en torno a una serie de preguntas detonadoras ¿Quién dicta esos elementos? ¿Podemos construir una idea de masculinidad fuera de lo que ya creemos que significa? ¿Conocemos a profundidad nuestro propio cuerpo? Así los jóvenes tuvieron un espacio para reflexionar sobre su masculinidad.

Esto nos permitió que fueran los propios jueves quiénes miraran la distancia entre la información veraz y científica frente a sus propios prejuicios y desinformación heredados de generación en generación relacionados a la idea de la masculinidad tradicional con respuestas como “ser hombre es ser fuerte”, “ser rudo”, “tener varias novias”, “tener dinero”, “ser blanco”, pero también permitió mostrar nuevas visiones con respuestas como “ser respetuoso”, “ser responsable”, “ser amigable”.

El taller avanzó hacia el reconocimiento del propio cuerpo a través de un ejercicio en el que los jóvenes debían ubicar los Órganos Sexuales Pélvicos Externos (OSPES) e Internos (OSPIS) masculinos. Sin embargo, esto reveló una realidad y es que la mayoría solo pudo nombrar correctamente un órgano externo, mientras que el resto de los órganos se llenó con la frase como “no sé”. Este vacío de información en las respuestas demostró que, existe un gran desconocimiento, así como una desconexión con su propia anatomía.

Al finalizar el taller, los alumnos resignificaron la masculinidad tradicional al responder a “El hombre que sí quiero ser”. El ejercicio visibilizó un pequeño cambio en la idea de “ser hombre”  con un enfoque que transitó hacia la salud emocional y la empatía, destacando el deseo de “ser un hombre que expresa sus emociones”, “ser comprendido”, “ser amables”, “ser trabajadores” y “ser responsables”. Aunque persistieron ideas iniciales como “ser un hombre con dinero” y “ser fuerte”.

adolescentes exponiendo frente al grupo