Caso 25 de noviembre 2006: Impactos psicosociales de la tortura

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Denuncia ante PGR por expres@s del 25 Nov 2006

El desenlace de los movimientos sociales particularmente el de Oaxaca 2006, es una muestra fehaciente de la implementación de métodos de tortura y represión que han dejado ondas marcas en el movimiento social y en la sociedad, y, quizá, como consecuencia de éstos la desarticulación y parálisis en la construcción de nuevas formas de organización y la culminación no satisfactoria a sus peticiones.

En este sentido, se hace necesario entender este tipo de escenarios a través de un enfoque amplio que permita analizarlo desde todas sus aristas. Así pues, el enfoque psicosocial busca comprender los daños y los impactos en los comportamientos, emociones y pensamientos de las personas, familias y colectivos que han sido afectados por violaciones graves de derechos humanos, dentro de un contexto social, cultural, político y económico concreto. Esto con la finalidad de acompañar los procesos de fortalecimiento de los mecanismos de afrontamiento que tienen las víctimas, así como de participar activamente en la búsqueda de reparación, verdad y justicia.

a) Los impactos y daños ocasionados

Los daños derivados de las graves violaciones de derechos humanos son diversos, y se manifiestan en diversos niveles, desde lo individual, que es lo que vive de manera directa la víctima; el impacto familiar que lo experimenta la pareja, los hijos e hijas y los familiares más cercanos; y el impacto en lo colectivo y el entorno social. Las consecuencias de estas violaciones solo pueden entenderse en su contexto y en la interrelación que se instala entre ellas.

Del trabajo de documentación con sobrevivientes de las violaciones a los derechos humanos del 25 de noviembre de 2006, hemos podido establecer una serie de impactos psicosociales a nivel individual, familiar y colectivo, que a continuación mencionamos:

Los daños individuales, es decir los que son producidos a las víctimas directas encontramos los físicos: golpes, heridas, fracturas, problemas visuales, auditivos, neurológicos, entre otros. Los impactos psicológicos, relacionados con los síntomas del Trastorno de Estrés Postraumático. Estas afectaciones no son tan visibles pero son igualmente perniciosas para la salud y la reintegración de las víctimas a la sociedad.

A causa de la criminalización y estigmatización, muchas víctimas tuvieron que desplazarse de sus lugares de origen y residencia, lo que conllevó a dejar las relaciones y vínculos sociales cercanos, para ir a un lugar de residencia nuevo y empezar todo de nuevo.

De manera generalizada hubo una interrupción a los proyectos de vida, por la pérdida de trabajo, por los daños físicos y psicológicos, por no tener una seguridad social y económica, por el cambio de residencia y la ruptura de vínculos familiares y sociales. Otros daños sufridos son los que tienen que ver con el deterioro de las condiciones socioeconómicas de las víctimas, reflejada en la pérdida de empleos y la reducción o pérdida de su patrimonio.

Dentro de los daños a nivel familiar encontramos impactos psicológicos tales como miedo, inhibición de la expresión emocional en la familia e impactos específicos en las viudas, hijas e hijos de personas ejecutadas extrajudicialmente relacionados con el duelo alterado. Otros impactos están relacionados con la estigmatización, el desplazamiento, amenazas, intimidación, desestructuración familiar, cambio de roles y el deterioro socioeconómico de las familias, pérdida de empleo y su patrimonio en algunos casos.

Los impactos sociales son preocupantes pues estos tienen que ver con la ruptura del tejido social, la confrontación, la polarización de la sociedad como producto de la estigmatización y criminalización, y en general con la inhibición de la participación política de la población a través del miedo a sufrir represión. Esta situación continúa latente y se manifiesta en conflictos de diversa índole.

b) La atención desde CODIGO DH

Todas las violaciones a los derechos humanos y sus consecuencias son experiencias traumáticas que marcan un antes y un después en la vida de las víctimas, por lo que es importante darle un sentido positivo a las situaciones traumáticas que han vivido.

Desde CODIGO DH hemos acompañado a varias personas que han emprendido diversas acciones, entre ellas la terapia psicológica. Algunas presentaron una mejoría significativa a diferencia de quienes no la tomaron; cabe señalar que existen diferencias en las respuestas de cada una de las personas que fueron atendidas, cada sujeto es único y tiene formas peculiares de responder ante el tratamiento.

También se brindó atención a grupos de personas afectadas por la tortura a través de talleres grupales en los cuales se trabajó el impacto psico-social de la tortura, lo que permitió a los participantes saberse parte de un proceso colectivo y no únicamente individual, pudo concretarse una propuesta para la generación de un Plan Integral de Reparación de Daños ocasionados a las víctimas de violaciones de derechos humanos, en cumplimiento a la Recomendación 15/2007 de la CNDH y la Resolución 1/2007 de la SCJN.

El acompañamiento psicosocial en todas su formas se convierte entonces en un factor clave para las víctimas, quienes al contar con este apoyo se sienten apoyadas y aceptadas; esto no ocurre con aquellas personas que se aíslan y enfrentan solos un proceso de crisis. Es fundamental proporcionar a las víctimas herramientas para enfrentar estos hechos como un desafío, al tomar una posición activa a pesar de las adversidades a las que se llegan a enfrentar, permite que se encuentren mejor y desarrollen acciones más constructivas para reconstruir y reparar sus vidas en la medida de lo posible.

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